Sabíamos no decirnos nada. Conservando en apariencia, una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho. Hola. ¿Qué haces? Convídame un pucho, que me tenes abandonada. Vos con tu mochila a cuestas, yo con una excusa perfecta, para charlas pavadas. Nos hizo un guiño San Telmo, un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído, y si el diablo se contenta con que dudes un instante. Vos y yo nuestras miserias, y está noche por delante amor. ¿Quién sabe? Un umbral perdido, y aquel bar medio vacío, como único testigo. Brindamos por el olvido, y el espíritu del vino, se fue haciendo nuestro amigo. Con el corazón en llanta, nada mejor que tu lengua abrigando mi garganta. La vida es tan corta que no da para más, la vida solo sabe ser vida
martes, agosto 16
Sabíamos no decirnos nada. Conservando en apariencia, una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho. Hola. ¿Qué haces? Convídame un pucho, que me tenes abandonada. Vos con tu mochila a cuestas, yo con una excusa perfecta, para charlas pavadas. Nos hizo un guiño San Telmo, un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído, y si el diablo se contenta con que dudes un instante. Vos y yo nuestras miserias, y está noche por delante amor. ¿Quién sabe? Un umbral perdido, y aquel bar medio vacío, como único testigo. Brindamos por el olvido, y el espíritu del vino, se fue haciendo nuestro amigo. Con el corazón en llanta, nada mejor que tu lengua abrigando mi garganta.